Quinquela Martín
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viernes, 26 de febrero de 2021

A las vírgenes de "Ramón López Velarde"

 ¡Oh vírgenes rebeldes y sumisas:

 convertidme en el fiel reclinatorio de vuestros oídos y vuestras sonrisas y en la fragua sangrienta del holgorio en que quieren quemarse vuestras prisas!… ¡Oh botones baldíos en el huerto de una resignación llena de abrojos: lloráis un bien que, sin nacer, ha muerto, y a vuestra pura lápida concierto los fraternales llantos de mis ojos!…

¡Hermanas mías, todas, las que, contentas con el limpio daño de la virginidad, casi en las bodas celestes, por llevar sobre las finas y litúrgicas palmas y en el paño de la eterna Pasión, clavos y espinas; y vosotras también, las de la hoguera carnal en la vendimia y el chubasco, en el invierno y en la primavera; las del nítido viaje de Damasco y las que en la renuncia llana y lisa de la tarde, salís a los balcones a que beban la brisa los sexos, cual sañudos escorpiones!

¡El tiempo se desboca; el torbellino os arrastra al fatal despeñadero de la Muerte; en las sombras adivino vuestro desnudo encanto volandero; y os quisieran ceñir mis manos fieles por detener vuestra caída oscura con un lúbrico lazo de claveles lazado a cada virginal cintura!

Vírgenes fraternales: ¡me consumo en el álgido afán de ser el humo que se alza en vuestro aceite a hora ya deshora, y de encarnar vuestro primer deleite cuando se filtra la modesta aurora, por la jactancia de la bugambilia, en las sábanas de vuestra vigilia!

viernes, 3 de julio de 2020

Ella de Ramón López Velarde

Esta novia del alma con quien soñé en un día fundar el paraíso de una casa risueña y echar, pescando amores, en el mar de la vida mis redes, a la usanza de la edad evangélica,
es blanca como la hostia de la primera misa que en una azul mañana miró decir la tierra, luce negros los ojos, la túnica sombría y en un ungir las heridas las manos beneméritas.
Dormir en paz se puede sobre sus castos senos de nieves, que beatos se hinchan como frutas en la heredad de Cristo, celeste jardinero;
tiene propiedades hondas y los labios de azúcar y por su grave porte se asemeja al excelso retrato de la Virgen pintado por San Lucas.

Ramón López Velarde (1888 - 1921), poeta mexicano.