Quinquela Martín
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viernes, 8 de octubre de 2021

“Cambalache” de Enrique Santos Discepólo

 

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé
En el quinientos seis y en el dos mil también
Que siempre ha habido chorros, maquiavélicos y estafadores
Contentos y amargados, valores y dubles

Pero que el siglo veinte es un despliegue
De maldad insolente, ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolcados en un merengue
Y en un mismo lodo todos manoseados

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor
Ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador
Todo es igual, nada es mejor
Lo mismo un burro que un gran profesor

No hay aplazados, ni escalafón
Los inmorales nos han igualado
Si uno vive en la impostura
Y otro roba en su ambición
Da lo mismo que si es cura
Colchonero, rey de bastos
Caradura o polizón

Que falta de respeto
Que atropello a la razón
Cualquiera es un señor
Cualquiera es un ladrón
Mezclados con Stavisky
Van Don Bosco y la Mignón
Carnera y Napoleón
Don Chicho y San Martín

Igual que en la vidriera irrespetuosa
De los cambalaches
Se ha mezclado la vida
Y herida por un sable sin remaches
Ves llorar la Biblia contra un calefón

Siglo veinte, cambalache, problemático y febril
El que no llora, no mama, y el que no afana es un gil
Dale no más, dale que va
Que allá en el horno se vamos a encontrar
No pienses más, siéntate a un lado
Que a nadie importa si naciste honrado
Que es lo mismo el que labura

Noche y día como un buey
Que el que vive de los otros
Que el que mata o el que cura
O esta fuera de la ley

Vivimos revolcaos en un merengue
Y en un mismo lodo todos manoseados

domingo, 26 de septiembre de 2021

“Uno” de Enrique Santos Discepólo

  

Uno busca lleno de esperanzas

el camino que los sueños

prometieron a sus ansias.

Sabe que la lucha es cruel

y es mucha pero lucha y se desangra

por la fe que lo empecina...

Uno va arrastrándose entre espinas

y en su afán de dar su amor,

sufre y se destroza hasta entender

que uno se ha quedao sin corazón...

Precio de castigo que uno entrega

por un beso que no llega

a un amor que lo engañó...

¡Vacío ya de amar y de llorar

tanta traición!

 

Si yo tuviera el corazón...

(El corazón que di...)

Si yo pudiera como ayer

querer sin presentir...

Es posible que a tus ojos

que me gritan tu cariño

los cerrara con mis besos...

Sin pensar que eran como esos

otros ojos, los perversos,

los que hundieron mi vivir.

Si yo tuviera el corazón...

(El mismo que perdí...)

Si olvidara a la que ayer

lo destrozó y... pudiera amarte..

me abrazaría a tu ilusión

para llorar tu amor...

 

Pero, Dios te trajo a mi destino

sin pensar que ya es muy tarde

y no sabré cómo quererte...

Déjame que llore

como aquel sufre en vida

la tortura de llorar su propia muerte...

Pura como sos, habrías salvado

mi esperanza con tu amor...

Uno está tan solo en su dolor...

Uno está tan ciego en su penar....

Pero un frío cruel

que es peor que el odio

-punto muerto de las almas,

tumba horrenda de mi amor-

maldijo para siempre y me robó...

toda ilusión...