¡Escuchen: un desierto nos llamará a juicio!
¡No olviden las amígdalas en los cestos de basura!
¡Aleluya: la tierra reclamará lo suyo!
¡No se lleven los violonchelos de jade!
¡A trepar el monte del papagayo mudo!
¡Escuchen: las mandarinas se niegan a ser guardadas
en la bolsa de valores!
¡Por favor no esconderse debajo de la cama; abrir las ventanas!
¡No dejen que la flor se evapore!
¡En promoción la bestia y el babero; entren y no tosan!
¡El volatinero loco hace equilibrismo en la cuerda floja
del arco iris!
¡Recuerden la ruta del sol: ¿quién yace herido en los acantilados?
¡Sólo la cobija de plomo es confiable: llévenla a precio de sarcófago!
¡Abandonen la madriguera y no coman más polvo!
Cuando las poesías asaltan el alma, susurra una voz que dice "un poema o la vida". Un espacio donde habitan los consagrados y los enamorados de la escritura. Si tenés poesías o cuentos propios envíalos junto a una reseña de tus datos personales y tendrás un lugar permanente en este blog, para que los visitantes puedan conocer y leer tus obras.
Quinquela Martín
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martes, 30 de junio de 2020
jueves, 18 de junio de 2020
La niña - Jairo Guzmán
hipnotizada por la danza de sombras
entre el follaje del bosque petrificado
la niña flota en el vaivén del viento de la tarde
que un pájaro azulejo se lleva en el pico
rumbo al disco ensangrentado del solequilibrista
sobre el hilo del horizonte que es la cuerda del arco iris
diadema de la niña que retorna con la música
salida del jardín de siemprevivas
para perderse en el pabellón del oído de la dama
que parece un trigal
por obra y gracia de una brisa permanente de tibieza.
Jairo Guzmán, poeta colombiano.
entre el follaje del bosque petrificado
la niña flota en el vaivén del viento de la tarde
que un pájaro azulejo se lleva en el pico
rumbo al disco ensangrentado del solequilibrista
sobre el hilo del horizonte que es la cuerda del arco iris
diadema de la niña que retorna con la música
salida del jardín de siemprevivas
para perderse en el pabellón del oído de la dama
que parece un trigal
por obra y gracia de una brisa permanente de tibieza.
Jairo Guzmán, poeta colombiano.
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